TENEMOS QUE HABLAR DE ESTA MODERACIÓN Y CENSURA (TOTALITARIA Y) SOCIALMENTE ACEPTABLE EN LA ERA DIGITAL
Tenía que hablar de esta "tendencia", que es más bien un movimiento de censura que raya en lo totalitario bajo la excusa de mermar la propaganda ideológica nociva, la violencia y el discurso de odio.
Cuando inicié en TikTok, subí un video usando fotos de Adolf Hitler (el "señor del bigotito chistoso" o "el artista austriaco trunco", como le quieren llamar ahora en todas las redes sociales) que fueron tomadas en 1925 por su fotógrafo personal, Heinrich Hoffmann, como una parodia musical. Diez segundos después, la policía del mame y de la censura de TikTok me mandó una advertencia fuerte de que violé sus términos de convivencia, porque mi publicación era discurso de odio o algo así, y que la próxima vez me eliminarían de su red.
Jamás pude subir ese video en ninguna red social, incluso en X (Twitter), porque de plano mi video de sátira era para "incitar, difundir las pestes de ese señor y su ideología". PLOP! Esta última década he notado —y ya es parte de nuestra existencia digital— que se omiten o renombran a personajes polémicos como el führer, casi al punto de darles apodos mamucos como los antes mencionados, como si fuera Lord Voldemort, del verbo "el que no debe ser nombrado".
Recordé a un personaje de Eugenio Derbez: el Súper Portero, cuya gracia caía en que se entrometía en la realización de comerciales y programas de televisión porque utilizaban nombres relacionados con bienes y servicios reconocidos y daba alternativas para renombrarlas: "No digas 'Carlos V', mejor di 'Chocolate estilo suizo'". Eran muy buenos sketches, pero la ficción pasó a la realidad y no nos hace reír; al contrario, espanta.
Una frase muy famosa que alguna vez nos habrán dicho nuestros mayores fue: "El que no conoce o niega la historia, cometerá los mismos errores". Pienso que esto aplica con esta censura y negación socialmente aceptable a personajes terribles y hechos históricos muy sensibles, cuyo propósito de estas omisiones es evitar las ideas nocivas, la violencia y el odio, pero que hacen lo contrario. Incluso, muchos usuarios de mala leche han usado estas políticas tan totalitarias de mesura a su favor, disfrazando su contenido tóxico con este lenguaje algorítmico llamado algospeak para difundir más su basura, y solo consiguen en realidad algo peor: no decir las cosas y a las personas por su nombre, mermando el criterio y el conocimiento de temas y hechos históricos fuertes que no deben ser censurados u omitidos con renombraciones infantiloides y absurdas, al punto de que las nuevas generaciones hasta creen y piensan que no existieron o son un chiste hueco, y se diluyen en la memoria individual y colectiva.
Lo mismo aplica a palabras de problemas sociales de los que nos quejamos al cifrar o censurar —sexo, muerte, suicidio— bajo la excusa de no afectar a la gente sensible (yo los llamo "cristalinos", y no solo de estas nuevas generaciones, también aplica en todos quienes nos anteceden), lo que afecta a su difusión para ser debatido, discutido y tratado como es debido. Este prohibicionismo exagerado solo contribuye a dejarlo como un elefante en la habitación y simplemente ignorarlo hasta que es demasiado tarde o pasa algo peor.
Sé que algunos estarán de acuerdo conmigo; hay mejores formas —o deben de haberlas— para tratar de mermar esos males que perjudican nuestra navegación en los social media y en la red misma, pero aplicar políticas de moderación que lleguen a esos extremos sin duda hubiera puesto muy feliz al "señor del bigotito chistosito". Ojalá esta tendencia nefasta tenga su final o se implementen acciones que no rayen en lo absurdo y que solo buscan dar cabida a la desmemoria, infantilizando la historia y los problemas sociales.


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