LA NUEVA ESCUELA RETROGRADA DEL GOBIERNO DE MÉXICO
La ignorancia es felicidad, pero es todo un júbilo para quienes la promueven y buscan mantener desde el poder: llámense de la “ultraderecha fascista” o del “gobierno del pueblo bueno (para nada)”.
Desde que se anunció un cambio radical en los libros de texto gratuitos para la educación básica primaria, que comprende sus seis grados, se levantó la polémica al por mayor en dos bandos: los que la defienden a capa y espada —empezando por sus creadores y promotores, el Gobierno de México de López Obrador, y sus autores con antecedentes chavistas (Venezuela, de donde pregonan el socialismo, según)—, con la Secretaría de Educación como florero bonito y apenas parlante.
En ese lado, lejos de vender bien el producto educativo con argumentos, se han puesto en plan de divas con los clásicos victimismos que caracterizan a los feligreses de la idiota izquierda latinoamericana. El principal encargado, Marx Arriaga (en el nombre lleva la maldición), basta con ver su perfil de X (aún llamado Twitter) para notar cómo desdeña a diestra y siniestra. En general, los defensores de la Nueva Escuela Mexicana (NEM), chairos, bots y "especialistas de TikTok", también sacan a relucir sus clásicos ataques de que, si no pregonan lo mismo que ellos, entonces todos son de la onda fascista, maldita y hasta satánica.
Del otro lado están los padres de familia y los expertos en educación, ciencias y artes que, por sus obvios conocimientos en sus respectivos campos —como la investigadora y científica Julieta Fierro—, ya han dado un vistazo a los libros y, sin dudar, han emitido total preocupación por los errores evidentes en el contenido. Sobre todo, por el modo en que buscan educar: a decir de ellos, un total adoctrinamiento. Si bien no es como mandó decir Ricardo Salinas Pliego en sus medios de Azteca Noticias en forma alarmista —de que era comunismo o marxismo puro del que existió en la Ex URSS y aún existe en Venezuela y Cuba—, sí hay total cercanía con este en cuanto a la esencia, como el repetido tecnicismo-propaganda de que lo que no es a favor del pueblo (ellos) es imperialismo yanqui, de la ultraderecha y fascista de los conservadores... y bueno, ya saben, el chorote mareador de los chairos mexicanos, en donde el ingrediente principal que se comparte en estos gobiernos y con los fans de la izquierda mexicana es el odio sistemático a lo que no sea de su misma onda.
La Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) ha promovido un amparo nacional para detener la distribución de estos libros en todo el país, mientras el Gobierno de Chihuahua presentó una controversia ante la Suprema Corte de Justicia, cuyas instancias deberán emitir en unas semanas si procede o no la solicitud y si el fallo aplicará a nivel estatal o nacional. Mientras tanto, algunos estados con gobiernos de oposición ya han dicho que no permitirán su distribución en sus territorios y harán sus propios libros de texto.
Mientras tanto, los gobernadores fieles a la actual administración, sin chistar y obedientes, apoyarán su distribución y, lo más seguro, harán cacería de brujas contra los padres de familia y docentes que decidan no usarlos, como es su sana costumbre de atacar para poner contento al señor presidente.
Mi análisis y punto de vista profesional como diseñador gráfico
Aquí las observaciones en general de los libros que yo he revisado. Me tomé la molestia de darles una revisión lo más exhausta posible, desde mi perspectiva como diseñador gráfico y como un usuario lector de los mencionados materiales.
En general, los libros sí tienen los errores que se han mencionado en los medios y en los perfiles de los verdaderos expertos (y no influencers muertos de hambre por chayote guinda) en materia educativa, científica y artística:
- Contienen lenguaje evidentemente chairista del verbo: todo lo que damos es libertad, patria y pueblo, y lo que no sea es neoliberal, imperialista, colonialista, facho re fascista. Así de malo.
- Los libros tienen enlaces vía QR para ir a más información y dinámicas que, en teoría, serían así, pero no van a ningún lugar; están sin contenido.
- Presentan sin duda muchas faltas de ortografía básicas y esto, a decir de los mismos autores de los libros, es a propósito, porque resulta que hablar correctamente es fifí. ¡Plop!
- Otra cosa horrenda es que incluyen el excluyente lenguaje inclusivo, sin más palabras.
- Varias ilustraciones carecen de la autoría correspondiente; o sea, ni los créditos iconográficos aparecen en las páginas donde encontré ese detalle en algunas gráficas. Si fuera ilustrador, estaría muy molesto con eso.
- En los mismos créditos fotográficos, en esa misma sección, están ordenados no en lista, sino de corridito, supongo para ahorrar en paginación, pero se ve horrendo.
- Hay una pobre distribución de los elementos gráficos y de texto. Es visualmente molesto mezclar elementos amorfos con elementos geométricos para los jóvenes; se espera un diseño editorial más versátil. Lo que se ve es muy básico, la reticulación es muy cuadrada y no se arriesgaron a hacer una distribución libre ni dinámica. En consecuencia, la primera impresión es que te da flojera. Lo que al menos tenían los diseños "neoliberales" pasados era un diseño fluido y libre; estos libros carecen de ello, lo que indica que el diseño se hizo a las carreras sin pensar en una plantilla idónea.
- Se da una molesta interacción de elementos gráficos a color con fotos en blanco y negro en la misma página, lo que genera una irregularidad en el seguimiento de lectura que se presta a cortarlo o entorpecerlo. Si su onda era ahorrar en color para impresión, hubieran hecho en general una impresión bi o tricromática, como hacen varios libros privados y en especial de educación cuando se trata de combinar elementos gráficos con fotografías.
- Funcionalmente hablando sirven, pero no dan para una amena lectura. Como habían expuesto varios especialistas, los textos presentan confusiones y algunos gráficos no apoyan cuando esa es su función principal: ser soporte o complemento.
- El diseño general de los libros es bastante rudimentario: funcional, pero muy pobre en su calidad para la lectura y su contenido visual. Esto da lugar a una mala educación visual que se suma a la pobre formación que la NEM pretende dar a los alumnos de primaria.
Ustedes tienen la última palabra y pueden revisar todos los libros en el sitio de la Comisión Nacional de los Libros de Texto Gratuito (Conaliteg) en su portal oficial.
Parece que la mentada NEM nació para morir pronto. Sin duda, lo único bueno que sacó esta aberración —que está muy lejos de ser "una buena intención"— es poner a trabajar a los padres de familia y docentes con y por los estudiantes, como debe ser para una buena educación básica. Pero veremos en qué acaba esta nueva polémica inútil, cortesía de una administración que, lejos de apoyarse en la ciudadanía y los expertos en la materia, busca todos los días guerras y pretextos para avivar a sus fieles en lugar de gobernar para todos los mexicanos y amparar a quienes no son sumisos a su gestión autócrata.
Dentro del victimismo de los sagrados defensores de la NEM (que, lejos de tomarlo en serio, me murió de risa, perdón, morí a carcajadas), dicen que solo los que están en contra buscan quemar los libros como en tiempos del nazismo. Lo más ameno será mandarlos a reciclar para convertirlos en nuevo papel y reutilizarlos bien; en serio que son muy dramáticos los de la izquierda de la época.


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