EL (EVIDENTE) GRAN FRAUDE DE LOS (MUY DESPRESTIGIADOS) PREMIOS OSCAR
Aunque ya no sea nada nuevo, a menos para mí desde ya más de una década, los Premios de la academia o los Oscar, se han visto en su peor momento de credibilidad, confianza y hasta de audiencia.
El nuevo detonante fueron las inexplicables nominaciones a la película Sinners (Pecadores) cuya calidad y desempeño en taquilla y la opinión de la gente que fue a verla no la hacía ni remotamente cercana a llegar a ser tomada en cuenta para los premios, pero nos sorprendió ver que tiene 16 nominaciones, que incluye mejor película. La mayoría de las críticas que leí, más mi criterio al verla, han sido desde un asco hasta en el mejor de los casos una peli palomera que en mi caso ni llega a eso, a mi perspectiva, me aburrió desde los primeros minutos y ni quise saber más de esta porquería, tiré mi dinero a la basura.
En la red están las teorías conspiratorias que buscan saber del porqué esta producción llego a ser la más nominada y todo se suma en asuntos de control mental y otras borracheras mentales (jajaja), pero en el mejor de los casos y mucho más sensato es el interés y el dinero, todo eso mueve y siempre ha movido a la industria del cine americano y mundial, del porqué, ni idea, pero es lo que a mí menos me importa, el criterio de los integrantes de la academia una vez más está en su peor momento de credibilidad, no les basto con el desastre pasado de la mentada “obra maestra” de Emilia Pérez que será más recordado por el escándalo (muy negativo) de su protagonista y las críticas que la avalaron, la mayoría eran increíbles tirándole a la risa y al verbo “¿Es neta? ¿Cuánto te pagaron? Si no la controlas, no la fumes…”
Podríamos quedar y hasta justificar que la crítica y opinión de los “expertos” y miembros de la academia son muy subjetivos y es como cada quien ve según su bagaje cultural, gustos y disgustos, si no fuera que estamos hablando de que esto implica o implicaba obtener un premio reconocido como son los premios de la academia, que se supone avala a lo mejor hecho en la cinematografía de EE. UU. y del mundo.
Y tenemos el otro lado: el público en general en donde encontramos a los que son apasionados por el cine y otros los que solo gustan de entretenerse sin hacerla de a tos de ponerse muy críticos finos, a esa gente llegan estos productos y por lo común tanto posterior como en el momento de que se estrena una película definen si trasciende o no, luego del momento de los premios como los Oscar, hemos visto de sobra varias películas que fueron “un fiasco” y con el pasar de los años acaban siendo trabajos hasta de culto, como Blade Runner, como gran ejemplo, y otras en sentido contrario que son muy aclamadas y acaban con el pasar de los años en reconocerse que son un bodrio o en su peor caso en el olvido de la cultura popular ¿Alguien ha oído hablar de Qué verde era mi valle! (How Green Was My Valley)? Por si no lo sabían, esta película dejo en las sombras a la ahora obra maestra del cine: The Citizen Kane (El Ciudadano Kane).
Así las cosas con los premios Oscar y en general, que en estos últimos años ya han dejado de ser, para mí, un gran aval para definir si una película trasciende o no, el público impone, tanto para bien o para mal ese destino para los trabajos que se hacen de buena voluntad por el amor de contar una buena historia o de esas nada más hechas para ser palomeras que nos gustan para ver los fines de semana o en nuestros tiempos de ocio.
Mientras tanto, los Oscar siguen muy vigentes, pero para su desdicha es gracias al escándalo fácil y muy viral para la red mundial, no nos rompamos el alma, confiemos en nuestro criterio y gusto por el séptimo arte, si buscan medidores serios, ahórrense el tiempo y descarten cualquier premio habido y por haber como los de la academia.

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