17 julio 2015

EL NAZISMO GRAMÁTICO Y ORTOGRÁFICO EN LA ERA POST-CONTEMPORÁNEA

Llevaba años que quería exponer este tema, pero no tenía las bases o mejor dicho la verdadera intención de hacerlo, pero parece que llegue hasta el borde del vaso, por así decirlo, para finalmente decidirme a realizar esta nota sobre esos cretinos sabelotodos aceptables que hay en cantidades de plaga de langosta en internet.

Cuando empecé a usar las redes (disque) sociales, poco a poco fui descubriendo a la fauna nociva que abunda en esta selva digital, trollismo de todos los sabores y presentaciones, pero hay una sub especie (que yo considero llamar así) que según en aras de que tengamos una mejor ortografía, gramática y ser verdaderos hijos de la lengua de Cervantes, exponen, presumen hasta el vómito las aberraciones al idioma para que sus amigos y conocidos no caigan en esas ofensas a nuestro amado español... al menos eso es la buena intención que buscan.

Los usuarios de este tipo presumen su gran nivel cultural, escolar y similares según, y digo según, porque en redes sociales tu puedes ser lo que quieras, desde físico cuántico hasta superestrella del meme… los personajes que se muestran como aliados incondicionales de la ortografía y la gramática exponen todo su cajón de sabiduría que nadie les pidió o en el caso que se les solicitara se explayan como Luis Echeverría en sus memorables discursos.


El modo correcto de escribir; de expresarse en niveles primaria hasta universidad y así se la pasan publicando pero lo que me causa una duda razonable es que muchas veces publican sin fuentes ¿de dónde salió esa información? Porque no todo es cierto en internet y es necesario, a menos para mí, saber que sea confiable lo que se expone, vaya a saber uno si proviene la nota de la Real Academia Española o de Wikipedia.

Otro gran acto que les gusta es exhibir a otros usuarios (muchos de estos ni los tienen en su perfil, los toman de varios amigos o lo que hayan en la red mundial) que tienen lagunas en el tema con el más mínimo detalle: un acento; una letra de más o mal empleada; incoherencia o hasta su nombre (real o ficticio) de usuario, en muchos casos que me tocó ver ni les cubren la identidad por discreción o mínimo de respeto, ahí están como botana para la burla y el insulto del nazi gramático y ortográfico quien es avalado por sus lacayos. Ahí es donde el asunto es asqueroso, en lenguaje de los políticamente correctos eso es bullying pero en versión de “cultos”.


Y como agasajan su egopatía estos personajes con el rating de los likes y favoritos para los casos de Facebook y twitter respectivamente, el nazi gramático y ortográfico obtiene su bonanza con esos métodos de popularidad, muchos quienes les “gusta” lo expuesto por estos eruditos del teclado lo hacen por inercia o porque comparten la misma onda de pavonearse del error ajeno, como buenos mexicanos digitales que somos. Súmenle a los exquisitos comentarios extra en donde le dan la razón en todo momento (y lo más seguro sin pensarlo) como devotos imbéciles a alguien que sin decirlo explícitamente: es mejor que todos y sobre todo mejor que los usuarios que expone… hasta que este prueba la misma cucharada de su propia medicina, ahí el soldado defensor del idioma pasa a ser el bufón.

Cuando les pasa eso, es obvio que se ponen en plan de víctimas de la vida tratando de salirse por la tangente con pretextos o lo más fácil para ellos, que te bloqueen y después libremente te ataquen como romano volviendo a exponerse como el ganador ante sus lambiscones y autómatas amigos de red social.

No digo que este mal exponer las faltas ortográficas y gramaticales para mejorar nuestra escritura y habla en el idioma, es bueno para quienes luego estamos en nuestros 5 minutos de pendejismo o conocer más de nuestra lengua, pero hacerlo con un fin paralelo como glorificarse y hacer trollismo (¿sin querer queriendo?) es lo que me repugna, cuando me recomiendan o me llegan solicitudes de nuevos contactos checo que esas personas no sean fervientes fascistas del buen español; del buen escribir, porque en caso contrario, los rechazo, no me gusta tratar ni tener agregado a ese tipo de usuarios que lejos de ser un beneficio ni a maleficio llegan.

Otra cosa en particular que tienen la mayoría de ellos es que definitivamente no aportan nada, muy cultivados según ellos, pero más huecos que su egopatía, solo comparten viven de eso, calificar y criticar al hartazgo todo lo relacionado a la gramática y la ortografía, lo que toman de la red mundial, pero ideas o contribuciones de su propia cosecha y de otros temas jamás verán…

Una cosa es contribuir y otra ser solo un canal de distribución, si usted tiene de agregados a uno o varios nazistas de la gramática y la ortografía tiene tres opciones: botarlos; seguir teniéndolos bajo el riesgo de convertirse en uno y sin darse cuenta o simplemente ser indiferentes porque si no les presta atención se mueren solitos... digitalmente hablando claro.



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